Mientras en la política abundan los funcionarios especialistas en tomarse fotografías, organizar eventos y presumir hasta el cambio de un foco, Gilberto Baeza comienza a convertirse en uno de los funcionarios que verdaderamente le están dando resultados a la estrategia de gobierno de Maru Campos. Primero vino MediChihuahua, después le tocó enfrentar el complicado brote de sarampión y ahora aparece un tema todavía más sensible: la desnutrición infantil en la Sierra Tarahumara. Ahí no sirven los discursos ni los likes; cuando se habla de niños con desnutrición, el único resultado que cuenta es salvar vidas.
Y los números empiezan a hablar. El Programa Intersectorial para la Atención a la Desnutrición Infantil obtuvo el Premio de Innovación Pública NovaGob México 2026 en la categoría de Innovación en Desarrollo Social. Pero quizá lo más importante no sea la estatuilla: Chihuahua pasó de enfrentar uno de sus problemas históricos a convertirse en referencia nacional, al grado de que el modelo desarrollado en el estado comenzó a replicarse en 18 entidades del país. La estrategia involucra a distintas dependencias y concentra buena parte de sus esfuerzos en menores de cinco años de la Sierra Tarahumara.
Baeza está entendiendo algo que muchos funcionarios descubren demasiado tarde: la mejor campaña política sigue siendo hacer bien la chamba. El reconocimiento también pertenece al equipo técnico que construyó el programa, pero políticamente el resultado fortalece la apuesta humanista que Maru Campos ha querido colocar como sello de su administración. Y mientras otros gastan tiempo preguntando quién los menciona, quién los fotografía o dónde aparecerán en la próxima encuesta, Gil parece haber encontrado una ruta bastante más sencilla: trabajar y dejar que los resultados hagan ruido.
Mientras algunos cuentan likes, Gil Baeza está ayudando a contar niños que siguen con vida.

