

*Cruz y el año de Hidalgo
*La conferencia de los aplaudidores
*Filtraciones con torpeza
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El alcalde con licencia, Cruz Pérez Cuéllar, insiste en que el Gobierno del Estado y los otros alcaldes están haciendo el llamado “año de Hidalgo”, que simple y llanamente significa: “¡Chingue su madre el que deje algo!”.
Podrá estar equivocado o tener razón, pero lo cuestionable es que lo dice con una naturalidad como si él mismo hubiera normalizado esa frase; es decir, seguramente lo está haciendo, y esto se puede ver en todos los millones que se está gastando en la campaña anticipada.
La gente no debe olvidar que Cruz Pérez Cuéllar se ha caracterizado por ser un chapulín, pues fue panista durante muchos años, dejó endeudado al PAN cuando dirigió al partido en Ciudad Juárez, luego fundó Convergencia, después se fue a Movimiento Ciudadano y, cuando ya no le convino, terminó en Morena.
Cuando alguien explica una maña con tanta soltura, dan ganas de preguntarle si la aprendió… o la impartió.
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Por cierto, en su visita de este martes a Chihuahua dejó claro que no está dispuesto a hablarles de frente a los ciudadanos para aclarar todos los señalamientos que se le han hecho y sólo se ha limitado a decir que otros son peores que él.
Para colmo, lleva a empleados de Morena disfrazados como prensa, quienes interrumpen las preguntas serias sólo para decirle que él es el más grande y maravilloso político que ha tenido Chihuahua, lo que obviamente es falso.
La farsa de su rueda de prensa llegó al grado de que, cuando se le quiso preguntar por el abandono de Ciudad Juárez, sus achichincles se robaron la palabra para preguntarle cosas negativas de Marco Bonilla y de Maru Campos, donde, obviamente, sí se pavoneó y hasta se hizo el indignado. Por cierto, se burló de quienes van a El Paso a comprar en Ross y dijo que él sí compraba caro y original en las tiendas juarenses. No fue rueda de prensa; fue un casting para porristas con micrófono.
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Donde también hay fallas es en la Fiscalía Anticorrupción, con El Bayo Valenzuela, quien filtró la audiencia que tuvo el alcalde de Morelos, José de Loreto Javalera Bojórquez, con agentes de esa fiscalía.
Lo malo no estuvo en filtrar el dato, pues son cosas que los chihuahuenses deben saber, sino en que primero hizo el llamado y luego fingió demencia.
Tuvieron a los reporteros horas y horas afuera para que al final no dijeran nada; ni siquiera los dejaron ingresar para obtener la versión del alcalde de Morelos, municipio donde, por cierto, se desmanteló el mega laboratorio de metanfetamina que le costó la chamba al fiscal Jáuregui.
Debería algún asesor decirle que las cosas no se hacen así; incluso, su imprudencia pudiera violar el debido proceso. La Fiscalía Anticorrupción terminó investigando… mientras tropezaba con sus propias filtraciones.

