

*Amigos de utilería
*El pecado de aspirar
*La silla de Heliodoro cruje
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Un grupo de panistas y simpatizantes del exfiscal César Jáuregui se manifestó en el PAN estatal para exigir que el partido le brinde apoyo institucional a quien hoy se encuentra en manos de la Fiscalía General de la República.
Juan Blanco, Félix Martínez y el Pony Lara acompañaron a Angélica, esposa de César Jáuregui, para exigir que el partido haga algo y deje de someterse a lo que ordena la gobernadora Maru Campos. Y es que, ante todo lo ocurrido, los únicos que salieron en defensa del exfiscal fueron el alcalde con licencia Marco Bonilla y el senador Mario Vázquez.
Durante la movilización, los panistas se mostraron bastante molestos con Maru Campos, a quien culpan de haber entregado a su fiel amigo para que la 4T haga y deshaga con él, a cambio de salvarse ella misma. Se llaman Acción Nacional, pero para defender a uno de los suyos necesitan autorización estatal.
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Mientras eso ocurría, otros panistas en el Palacio de Gobierno intentaban buscar una explicación creíble que le enfriara un poco la plaza a la gobernadora, pero, por lo visto, nadie se atreve a salir en público a decir la verdad.
Lo que todos saben pero no quieren exponer es que César Jáuregui se estuvo volando la barda: no respetó lo que ya se había acordado y, aunque sabía que no debía retomar su aspiración a la presidencia municipal, lo hizo.
Luego estuvo retando a la gobernadora Maru Campos, incluso con la frase “Con Jáuregui hasta donde tope”, lo que seguramente colmó la paciencia de la mandataria. Fue ahí cuando se dio la orden de detenerlo y demostrarle que la cosa iba en serio.
La democracia interna tiene sus reglas: cualquiera puede levantar la mano, siempre que sea para aplaudir. En ese PAN las aspiraciones son libres; el permiso para tenerlas se tramita en Palacio.
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En los pasillos de la Fiscalía General del Estado se escuchó el rumor de la renuncia de Heliodoro Araiza Reyes; sin embargo, todo quedó en eso: un simple rumor.
El asunto va más allá, y es que se sabe que, ante la llegada de Gil Loya como fiscal general interino, la relación con Heliodoro no va del todo bien, pues se le señala como un fiscal de distrito allegado a César Jáuregui.
Si bien la renuncia de Heliodoro resultó ser puro cuento, se espera que en las próximas semanas se haga realidad. Tal vez actualmente solo esté limpiando su despacho para dejar el menor cochinero posible y evitarse problemas con la entrega-recepción. El rumor de la renuncia avanzó tan rápido que deberían encargarle las investigaciones.

